
Campeche empieza a mirar al pasado reciente con añoranza, recordando una época en la que había orden, experiencia y rumbo claro en el gobierno. Esa época tenía un nombre: PRI.
Durante años, el Partido Revolucionario Institucional fue una fuerza que impulsó el desarrollo del estado, ganando elecciones clave en la capital y municipios históricos, incluso en lugares donde hacía años que no se triunfaba, como Uruapan. Con una estructura sólida, equipos bien organizados y políticas públicas que sí beneficiaban a la gente, el PRI supo construir un gobierno cercano y funcional.
Hoy, Campeche enfrenta un gobierno sin rumbo, sin experiencia y sin resultados, y cada vez son más los ciudadanos que reconocen que con el PRI, las cosas funcionaban. No se trataba de promesas, sino de hechos. Infraestructura, apoyos sociales, estabilidad y gestión eficaz eran parte del día a día.
El PRI mantiene una presencia fuerte, con liderazgos consolidados, estructuras territoriales activas y una militancia que no ha dejado de luchar por Campeche. Además, ha sabido construir alianzas con visión de futuro, como la coalición con el PAN, para volver a ser la opción que devuelva el orden y la confianza a los campechanos.
Sí, el PRI también ha enfrentado críticas y momentos difíciles, pero ha aprendido de ellos. Hoy se presenta con humildad, renovado y más unido que nunca, preparado para responder a una ciudadanía que ya empieza a decirlo sin miedo: “con el PRI, estábamos mejor”.
Campeche merece más que improvisaciones. Merece rumbo, experiencia y resultados. Y eso, el PRI lo sabe hacer.