El PRI Estado de México advierte que la propuesta busca convertir la revocación de mandato en una herramienta de campaña permanente con ventajas desde el poder.
La revocación de mandato, concebida como un mecanismo de evaluación ciudadana, se ha convertido en el punto más delicado del debate electoral. Para el PRI Estado de México, las modificaciones planteadas en la reforma no fortalecen esta figura, sino que la distorsionan con fines políticos.
Desde el priismo mexiquense se advierte que el riesgo principal está en transformar la revocación en una herramienta de campaña anticipada. Al permitir la exposición constante desde el poder y reducir los tiempos para su realización, se generaría una ventaja indebida que rompe la equidad electoral.
El PRI Estado de México sostiene que el problema no es la figura en sí, sino la forma en que se pretende utilizar. Lo que debería ser un ejercicio ciudadano para evaluar el desempeño del gobierno, podría convertirse en un mecanismo para mantener presencia en las boletas y prolongar la influencia política desde el cargo.
A esto se suma la preocupación por el uso de recursos públicos y plataformas oficiales, que, en opinión del partido, inclinan la competencia a favor de quien gobierna. Bajo estas condiciones, señalan, no existe piso parejo para el resto de las fuerzas políticas.
El debate, advierten, va más allá de una reforma técnica. Para el PRI Estado de México, lo que está en juego es la credibilidad de los procesos democráticos: si la revocación se convierte en una herramienta de ventaja, deja de ser un derecho ciudadano y pasa a ser un instrumento de control político.