El partido señala que la falta de mantenimiento en infraestructura y la fallida estrategia de seguridad ponen en riesgo el futuro de los mexiquenses

El PRI Estado de México ha emitido un enérgico llamado de advertencia a la ciudadanía, señalando que la llamada “transformación” prometida por el oficialismo se ha traducido en un peligro real para la estabilidad del estado. Para la dirigencia tricolor, el panorama actual en territorio mexiquense está marcado por una preocupante combinación de negligencia y deterioro: obras públicas ejecutadas sin el rigor técnico necesario y una alarmante falta de mantenimiento en las vías de comunicación que conectan a la entidad. El partido sostiene que estas omisiones no son solo errores administrativos, sino una muestra de que las prioridades de Morena están lejos de proteger la integridad física y el patrimonio de las familias.

La estructura del partido en el Estado de México subrayó que la infraestructura estatal, que durante décadas fue motor de desarrollo, hoy padece un abandono sistemático que pone en jaque la movilidad y la seguridad de los usuarios. Para el priismo mexiquense, la “transformación” ha resultado ser una fachada para ocultar la incapacidad de gestionar servicios básicos y garantizar que la inversión pública se traduzca en obras duraderas. Bajo la consigna de que “Morena Miente”, el partido denunció que se están cavando las bases de un retroceso social y económico del cual será difícil recuperarse si no se corrige el rumbo de manera inmediata.

En materia de seguridad, el PRI Estado de México fue particularmente crítico con la política de “abrazos no balazos”, asegurando que esta visión solo ha servido para empoderar a los delincuentes y dejar en la indefensión a los ciudadanos trabajadores. El partido señaló que, mientras el gobierno estatal se enfoca en discursos triunfalistas, la realidad en las calles muestra un avance sin precedentes de la criminalidad. Para el tricolor, una estrategia que no persigue el delito y que ignora el dolor de las víctimas es, en los hechos, una traición al mandato constitucional de brindar paz y orden.

Asimismo, la dirigencia estatal hizo un llamado a los mexiquenses para mantener una postura crítica y no dejarse engañar por promesas que carecen de sustento técnico y financiero. El partido sostiene que el Estado de México requiere un gobierno que sepa de territorio, que entienda la importancia de la prevención y que no improvise con la vida de las personas. Para el PRI, el “camino sin retorno” al que se refiere su denuncia es la pérdida de la institucionalidad que ha caracterizado a la entidad, advirtiendo que la falta de resultados hoy se pagará con inseguridad y carencias mañana.

Finalmente, el Revolucionario Institucional en la entidad reafirmó que seguirá siendo el contrapeso necesario para denunciar los atropellos y las fallas de la actual administración. Con una estructura renovada y presente en cada municipio, el partido se comprometió a defender los logros que han hecho grande al Estado de México frente a lo que califican como un proyecto de destrucción institucional. El mensaje concluye con la convicción de que solo a través de la verdad y la exigencia de resultados se podrá rescatar el futuro de las familias mexiquenses ante el peligro que representa la gestión de Morena.

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