Cristina Ruiz, líder priista advierte que el 8 de marzo no es una celebración, sino un recordatorio del dolor, la inseguridad y la falta de justicia que enfrentan miles de mujeres en la entidad.

Cristina Ruiz Sandoval colocó en el centro del debate la realidad que enfrentan las mujeres del Estado de México al conmemorarse el 8 de marzo. La política mexiquense afirmó que en la entidad esta fecha no puede tratarse como una efeméride más, porque para miles de mujeres la violencia y el miedo siguen siendo parte de la vida cotidiana. Señaló que muchas salen de casa con una oración y regresan con temor, reflejo de una crisis de seguridad que aún no encuentra solución.

Cristina subrayó que vivir sin miedo debería ser un derecho básico y no una excepción para las mexiquenses. Recordó a las mujeres que madrugan, toman el transporte público, trabajan largas jornadas y además sostienen a sus familias. A pesar de su esfuerzo, dijo, muchas tienen que aprender rutas, horarios y silencios para mantenerse a salvo. Una realidad que, afirmó, evidencia la deuda que las autoridades mantienen con ellas.

La también figura política del priismo mexiquense pidió mirar con preocupación el futuro de las niñas del estado. Señaló que ninguna menor debería crecer creyendo que el miedo es parte normal de la vida. Insistió en que el Estado tiene la obligación de garantizar entornos seguros y oportunidades reales para que las nuevas generaciones puedan desarrollarse sin amenazas ni violencia.

Cristina Ruiz Sandoval advirtió que mientras las autoridades se acostumbran a las cifras de violencia, las mujeres no pueden acostumbrarse al dolor. Aseguró que aún faltan acciones contundentes para garantizar justicia pronta, atención médica digna, protección efectiva y una autoridad que actúe con firmeza. Para la política mexiquense, administrar la crisis sin resolverla no es una opción.

En ese contexto, reiteró que las mujeres ya no piden permiso para participar ni para exigir sus derechos. Ruiz Sandoval sostuvo que respeto, seguridad y justicia no son concesiones, sino obligaciones del Estado. Con un mensaje firme, concluyó que la lucha de las mujeres mexiquenses sigue vigente y que la consigna es clara: ni una atrás y ni una sola más.