El PRI Estado de México advierte que la narrativa oficial no refleja la realidad que enfrentan millones de mexicanos en materia de inseguridad.
En medio de un discurso oficial que insiste en que la seguridad avanza, el PRI Estado de México cuestiona la distancia entre esa narrativa y lo que ocurre todos los días en las calles. Para el partido, la percepción de inseguridad no es una construcción política, sino una experiencia cotidiana para millones de mexicanos.
Desde el priismo mexiquense se advierte que el problema no es únicamente la incidencia delictiva, sino la normalización del discurso que minimiza la gravedad de la situación. Mientras se repite que todo está bajo control, la ciudadanía enfrenta robos, violencia y una sensación constante de vulnerabilidad.
El PRI Estado de México sostiene que la seguridad no puede sostenerse en declaraciones. Requiere estrategia, coordinación y resultados medibles. Sin embargo, señalan, la falta de claridad en las acciones del gobierno ha generado incertidumbre y debilitado la confianza en las instituciones encargadas de proteger a la población.
A esto se suma, advierten, una desconexión cada vez más evidente entre quienes toman decisiones y quienes viven las consecuencias. La realidad de las familias que enfrentan la inseguridad contrasta con un discurso que, lejos de reconocer el problema, insiste en negarlo.
En ese contraste se juega algo más que la narrativa pública. Para el PRI Estado de México, la seguridad no admite simulaciones: o se garantiza en la vida diaria de las personas o simplemente no existe.
